Por Román Reynoso para Mundo Norte
Con solo 18 años y el respaldo de la Asociación Argentina de Masajistas,
el profesional pasó por los micrófonos de Mundo Norte Magazine para explicar
por qué una sesión de masajes dejó de ser un lujo para convertirse en una
necesidad de salud integral.
En un contexto donde el estrés y las malas posturas frente a las pantallas dominan la rutina diaria, la aparición de nuevos profesionales con formación sólida resulta fundamental. Tomas Alchimio representa esa nueva generación: joven, técnicamente impecable y con una visión clara sobre la prevención física. En una charla distendida en nuestros estudios, analizamos el impacto real de los masajes relajantes y descontracturantes en el cuerpo humano.
Tomas, sorprende tu juventud pero sobre todo tu formación en
una institución tan prestigiosa como la Asociación Argentina de Masajistas.
¿Cómo es el abordaje de un profesional de 18 años frente a una dolencia física
común?
Tomas Alchimio: La
edad es un dato, pero la formación es lo que marca la diferencia. En la
Asociación aprendemos que no se trata solo de "tocar", sino de
entender la anatomía y la fisiología detrás de cada contractura. Cuando un
paciente llega, lo primero es escuchar qué nos dice su cuerpo y su ritmo de
vida. No es lo mismo el cansancio de alguien que entrena que la tensión de
quien pasa diez horas en una oficina.
En Mundo Norte Magazine siempre hablamos de la calidad de vida. ¿Cuál
es el beneficio real de una sesión de masajes descontracturantes más allá del
alivio inmediato?
Tomas Alchimio: El alivio
inmediato es apenas la punta del iceberg. Un buen masaje descontracturante
trabaja sobre las fibras musculares que han perdido su elasticidad. Al liberar
esos "nudos", mejoramos la circulación sanguínea y permitimos que el
oxígeno llegue mejor a los tejidos. Esto reduce la inflamación y, sobre todo,
previene lesiones crónicas. Muchas personas vienen cuando ya no pueden mover el
cuello, pero lo ideal es trabajar antes de llegar a ese límite.
¿Y qué lugar ocupa el masaje relajante en tu consulta? A veces se lo
subestima como algo puramente estético.
Tomas Alchimio: Ese es un error
común. El masaje relajante actúa directamente sobre el sistema nervioso. En una
sesión bien ejecutada, bajamos los niveles de cortisol, que es la hormona del
estrés. Un paciente que se va relajado duerme mejor, tiene una mejor respuesta inmunológica
y, fundamentalmente, recupera claridad mental. Es un reseteo para el organismo.
Si tuvieras que recomendarle a nuestra audiencia un hábito
fundamental para complementar tus sesiones, ¿cuál sería?
Tomas Alchimio: La conciencia
corporal. Entender que el cuerpo nos avisa. Una sesión de masajes es una
inversión en salud: te devuelve la movilidad y te quita un peso de encima que
muchas veces cargamos sin darnos cuenta. Mi objetivo es que cada persona que
pase por mi camilla se lleve no solo bienestar, sino la sensación de que su
cuerpo vuelve a ser un lugar cómodo donde habitar.
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Instagram: @mundonorte




