Por Román Reynoso para Mundo
Norte
La industria autopartista
argentina opera en un escenario de fuerte contracción que ya compromete la
estabilidad laboral. Durante el primer cuatrimestre de 2026, el sector registró
una caída interanual del 8,9% en su nivel de actividad, con un desplome todavía
más agudo en abril, que mostró una contracción del 14,7% respecto a marzo,
según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC). Este
freno responde directo al parate en la producción de las terminales
automotrices, la caída de las ventas internas y el ingreso de unidades
importadas.
El impacto en el empleo es
inmediato. Tras haber perdido 4.100 puestos de trabajo durante el año pasado,
el último relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA) indica que el
48,9% de las empresas del sector disminuyó su dotación de personal en abril en
comparación con el mes anterior. La baja utilización de la capacidad instalada,
que se ubicó en un crítico 56,1% (por debajo del promedio general de la
industria, que promedió el 61,6%), obliga a las plantas a rediseñar sus
esquemas operativos para sostener las estructuras mínimas.
Ante este panorama, las compañías comenzaron a activar planes de contingencia para evitar despidos masivos. Un 9,4% de las firmas relevadas por la UIA prevé o ya implementa la reducción de turnos laborales, un 9,1% planea adelantar las vacaciones del personal y un 8,8% recurrirá a las suspensiones de operarios. Estas medidas buscan amortiguar el impacto financiero de una producción de vehículos que cayó un 18,6% interanual en lo que va del año, sumado a un retroceso del 9,2% en las exportaciones de componentes. El margen de maniobra de las pymes industriales del sector, fuertemente concentradas en los cordones bonaerenses, se reduce semana a semana frente a costos fijos estables y un mercado interno deprimido.
Instagram: @mundonorte
