Germán
Gordillo estaba muy nervioso, pero pensó: “mi madre no crio a un cobarde”, y
lanzó la pregunta sin tapujos:
–Laura,
¿querés ser mi novia?
Todos
alrededor se quedaron en silencio. Nunca se hubieran imaginado que un perdedor
como Germán Gordillo se le declarara de esa manera tan espontánea a Laura
Vanegas, la chica más linda del curso.
Laura
sonrió y le dijo:
–¡Bueno!
¡Dale! No tengo nada mejor que hacer.
Y
lo besó en la boca para sellar la invitación.
Germán
Gordillo no supo bien cómo procesar la emoción de cumplir el sueño de su vida.
Germán
Gordillo se estaba preparando justo para ir a cenar con Laura Vanegas.
Como
Germán nunca llegó, Laura Vanegas se enojó con él y se fue a bailar con sus
amigas a varios boliches de moda. Consiguió otro novio esa noche.
Germán
Gordillo murió de la rotura de un aneurisma.
Casi
nadie fue al velatorio de Germán Gordillo.
VARTAN
GÓMEZ
Sábado 15 de Agosto de 2008
