Ricardo “Chino” Darín y
Sebastián Borensztein lideran "El Ruso", un thriller de
espionaje que forzó el despliegue de una escenografía de época en el corazón de
la terminal ferroviaria porteña, generando asombro y polémica entre los
pasajeros.
BUENOS AIRES. — La
habitual vorágine de la estación Plaza Constitución, uno de los nudos
ferroviarios más importantes del país y cabecera de la línea Roca, se vio
interrumpida en los últimos días por una puesta en escena de magnitud inusual.
El andén 14 de la histórica terminal se transformó, con minuciosa precisión, en
una estación de la Alemania nazi de la década de 1940, un salto temporal y
geográfico orquestado por Netflix para su nueva superproducción local: "El
Ruso".
La ambiciosa ficción, que será
uno de los platos fuertes de la plataforma en 2026, está protagonizada por
Ricardo "Chino" Darín y cuenta con la dirección de Sebastián
Borensztein (responsable de éxitos como Un cuento chino y La odisea
de los giles). Según trascendió de la productora, el proyecto se centra en
la figura de un cantante de tango argentino, de ascendencia judía, que queda
inmerso en una compleja y letal operación de inteligencia en pleno Reich.
La arquitectura como coartada
La elección de Plaza
Constitución, declarada Monumento Histórico Nacional, no fue casual. La
arquitectura de fines del siglo XIX de la terminal posee un aire monumental e
industrial, con sus techos de hierro y arcos amplios, que resulta ideal para
recrear la atmósfera de una estación europea de posguerra, elementos que muchas
terminales del "Viejo Continente" ya han perdido. La rigurosa
ambientación incluyó uniformes de época, cartelería en idioma alemán y la
presencia de simbología que remite directamente al Tercer Reich.
Este nivel de detalle y la
necesidad de filmar en un sitio de tránsito masivo generaron inevitablemente un
impacto en la opinión pública. Numerosos pasajeros de la línea Roca
reaccionaron con sorpresa –y en algunos casos, con visible preocupación, tal como
recogió el portal Infocielo– al encontrarse con la escenografía bélica
en plena rutina diaria.
La difusión de fotos y videos
sin contexto en redes sociales obligó a Trenes Argentinos a emitir una
aclaración, confirmando que se trataba de un rodaje cinematográfico debidamente
autorizado. El cruce entre la realidad cotidiana de los pasajeros y la ficción
de alto presupuesto creó una postal tan única como surrealista en el corazón de
la Ciudad de Buenos Aires.
Este thriller de identidad y espionaje, concebido en formato de cinco episodios, promete explorar territorios poco comunes en la ficción argentina contemporánea, apoyándose en una reconstrucción histórica que Borensztein ha calificado, según fuentes cercanas a la producción, como la más ambiciosa de su carrera. El rodaje continuará en locaciones de Buenos Aires antes de trasladarse a ciudades europeas para completar esta apuesta con clara vocación internacional.
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