Por Román Reynoso para Mundo
Norte
En un escenario de posguerra
tras la derrota legislativa de 2025, el Gobernador busca capitalizar el
desgaste de La Cámpora con la fórmula Magario-Alak. Mientras tanto, la Justicia
Federal intimó a Leonardo Nardini a transparentar los padrones, marcando la
cancha de una interna que definirá el futuro del peronismo hacia 2027.
El peronismo de la provincia
de Buenos Aires, columna vertebral histórica del movimiento nacional, se asoma
al abismo de su crisis más profunda en décadas. Lejos de la autocrítica
silenciosa que siguió al revés en las urnas del año pasado, las facciones que
conviven bajo el paraguas de Unión por la Patria han decidido abandonar la
tregua armada y dirimir sus diferencias a cielo abierto. La fecha marcada en
rojo en el calendario es el 15 de marzo de 2026, día fijado para la
renovación de autoridades, y el gobernador Axel Kicillof ha dado la
orden de no ceder ni un centímetro ante la conducción actual de Máximo
Kirchner.
Según el análisis político y
la información que maneja Mundo Norte, la "mesa chica" de la
gobernación en La Plata entiende que el ciclo de conducción camporista en el PJ
bonaerense está agotado. La tesis es pragmática: para pensar en un proyecto
nacional competitivo en 2027, es imperativo recuperar la "lapicera" y
el control del aparato partidario, hoy en manos del hijo de la expresidenta.
La estrategia de los
intendentes: Magario y Alak a la cancha
La jugada de Kicillof no es
testimonial; es una ofensiva de poder real diseñada para desafiar la hegemonía
del Instituto Patria. Mientras el kirchnerismo duro apela a una
"unidad" que hoy suena forzada para mantener el status quo,
el kicillofismo puso sobre la mesa una fórmula con peso específico: la
vicegobernadora Verónica Magario para la presidencia del partido,
acompañada por el intendente de La Plata, Julio Alak.
No es una elección al azar.
Según pudo reconstruir este medio, ambos representan la
"territorialidad" y la gestión, valores que los barones del Conurbano
reclaman frente a lo que consideran una conducción "de laboratorio"
de La Cámpora. Fuentes cercanas al Gobernador aseguran contar con el respaldo
de 45 jefes comunales. "Son ganadores y tienen gestión. Si quieren
interna, la tendrán", deslizó un operador del entorno de Kicillof a Mundo
Norte, desafiante ante la resistencia de La Cámpora.
Nardini, la Justicia y la
"guerra de padrones"
La tensión política tiene su
correlato judicial y administrativo, colocando a Leonardo Nardini,
intendente de Malvinas Argentinas y presidente de la Junta Electoral
partidaria, además una de las figuras con mayor proyección provincial y
nacional, en el ojo de la tormenta. En las últimas horas, la Justicia Federal
con competencia electoral, a cargo del juez Alejo Ramos Padilla, intimó
a la Junta a la exhibición inmediata de los padrones, tras denuncias de
sectores disidentes que temían maniobras de ocultamiento.
El fallo judicial busca evitar
el viejo vicio de "inflar" los números con afiliaciones de último
momento. Se estableció una regla de oro para esta contienda: solo podrán votar
aquellos con una antigüedad mayor a 180 días, dejando fuera a los afiliados
posteriores al 17 de septiembre de 2025. Además, se fijó un tope del 5%
para la incorporación de nuevas fichas sobre el padrón de cada distrito.
Nardini debe
administrar una Junta cuya aritmética es un campo minado: de los 13 consejeros,
ocho responden al kirchnerismo duro y cinco a Kicillof. Como para cualquier
decisión de fondo se requieren dos tercios, el bloqueo mutuo es la moneda
corriente, obligando ahora a la intervención externa de la Justicia para
garantizar la transparencia.
El fantasma del 2027 y el
"parricidio" político
Lo que está en juego excede la
presidencia de un sello partidario; es la reconfiguración del peronismo
post-Kirchner. Sectores disidentes como el Movimiento Evita —que ya anotó a la
intendenta de Moreno, Mariel Fernández, como jugadora— y viejos caudillos del
PJ ven en esta interna la posibilidad de emular la ruptura histórica que
protagonizó Eduardo Duhalde.
El análisis de fondo que circula en los pasillos de la Gobernación y que Mundo Norte ratifica es que, para volver al poder en 2027, es necesario "matar al padre" —o a la "madre" política— y construir una nueva mayoría que no cargue con la imagen negativa del núcleo duro kirchnerista. El 15 de marzo no será solo una elección interna; será el plebiscito que definirá si el peronismo bonaerense se renueva bajo el ala de Kicillof o si se atrinchera en una resistencia identitaria, con el riesgo de quedar reducido a una fuerza testimonial.
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