<title>El espejo en el plato: qué esconde la compulsión por comer rápido, según la psicología | MUNDO NORTE

Títulos

01/01/26

El espejo en el plato: qué esconde la compulsión por comer rápido, según la psicología

Por Román Reynoso para Mundo Norte

En la vorágine diaria que atraviesa a la sociedad argentina, el acto de comer ha dejado de ser, para muchos, un ritual de pausa y disfrute para convertirse en un trámite más a tachar en la agenda. Sin embargo, este hábito, que solemos naturalizar bajo la excusa de la "falta de tiempo", esconde mucho más que una agenda apretada. Según advierten especialistas en psicología, la velocidad con la que nos alimentamos funciona como un revelador espejo de nuestro estado emocional y mental.



Comer acelerado, casi sin masticar y desconectados de los sabores, no es un hecho aislado. Expertos en conducta alimentaria señalan que esta dinámica suele ser un síntoma de ansiedad latente y estrés crónico. "Cuando alguien come sin detenerse, muchas veces replica el mismo patrón con el resto de su vida: va siempre corriendo, postergándose", explican desde el campo de la salud mental. El plato se convierte así en una caja de resonancia de cómo gestionamos nuestros propios límites y necesidades.

La comida como anestesia emocional

Uno de los puntos más inquietantes que revela el análisis psicológico es que la ingesta veloz puede funcionar como un mecanismo de defensa inconsciente. Al comer rápido, reducimos el contacto con las sensaciones físicas y emocionales del momento. Es una forma de "tragar" no solo alimentos, sino también angustias, cansancio o aburrimiento sin procesarlos. Esta desconexión evita que nos enfrentemos al malestar, perpetuando un ciclo de autoexigencia donde el descanso real no tiene lugar.

No se trata de patologizar un almuerzo apurado en un día caótico de oficina, algo común en la rutina porteña o de cualquier gran ciudad del país. La señal de alerta se enciende cuando la excepción se vuelve norma. Si la incapacidad para frenar es constante, estamos ante un indicador de que la persona tiene dificultades para registrar su propio cuerpo y validar sus necesidades básicas.



Recuperar el control

Los profesionales de la salud coinciden: frenar es salud. Recuperar una alimentación consciente no solo impacta positivamente en la digestión física, sino que es el primer paso para desactivar el piloto automático emocional. Volver a conectar con el plato es, en definitiva, volver a conectar con uno mismo.


Roman Reynoso 2026

Portal de Noticias:  MundoNorte 

Instagram: @mundonorte 

Pages