El
Municipio confirmó que la medida regirá desde el próximo 26 de enero.
Argumentan que el servicio, creado hace dos décadas, hoy representa un gasto de
2.300 millones de pesos anuales para transportar a menos de 600 pasajeros, en
su mayoría de otros distritos.
El
Municipio de Vicente López anunció una decisión de alto impacto en la gestión
de los recursos locales: a partir del próximo lunes 26 de enero, dejará de
funcionar el Transporte del Bicentenario, la línea de colectivos comunal y
gratuita que recorría el distrito. La medida, confirmada por fuentes oficiales,
responde a un profundo análisis de costos y beneficios que reveló un desfasaje
"injustificable" para las arcas públicas.
Según
la información a la que accedió Mundo Norte, la administración de la intendente
Soledad Martínez fundamentó el cese del servicio en datos duros. Actualmente,
el "Bicentenario" demanda una inversión operativa y de mantenimiento
superior a los 2.300 millones de pesos anuales. Sin embargo, el retorno
social de esa inversión ha caído drásticamente: los relevamientos indican que
es utilizado por menos de 600 pasajeros diarios, y un dato clave es que la
mayoría de estos usuarios ni siquiera residen en el partido de Vicente López.
Un
cambio de paradigma en la gestión
El
servicio fue creado hace más de 20 años, en un contexto socioeconómico y de
transporte muy diferente al actual. Lo que en su momento surgió como una
solución de conectividad, hoy ha quedado obsoleto frente a la actual red de
transporte público y las nuevas dinámicas de movilidad urbana. Desde el
Ejecutivo local sostienen que mantener esta prestación implicaba destinar
fondos que los vecinos aportan "con mucho esfuerzo" a través de las
tasas municipales hacia un servicio que ya no responde a las prioridades ni
demandas reales de la comunidad.
La
decisión se alinea con la política de eficiencia que busca imprimir la gestión
de Martínez. "Los recursos municipales deben estar al servicio de los
vecinos de Vicente López", es la definición que baja desde la Intendencia.
En este sentido, la suspensión busca redirigir ese flujo millonario de fondos
hacia áreas donde el impacto en la calidad de vida del vecino sea directo y
tangible, manteniendo la premisa de la administración eficiente como pilar de
gestión.
El fin
del Bicentenario marca el cierre de una etapa y abre el debate sobre la
optimización del gasto público en los municipios, priorizando la eficiencia por
sobre el sostenimiento de estructuras que, según los datos oficiales, han
perdido su razón de ser.
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