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26/01/26

Guerra de padrones en el PJ Bonaerense: La Matanza, el epicentro de la batalla final entre Kicillof y La Cámpora

Por Román Reynoso para Mundo Norte

La tensión en el peronismo bonaerense ha dejado de ser una disputa de palacio para convertirse en una guerra de trincheras administrativa y judicial. En la madrugada de este último sábado, y con una demora que alimentó todo tipo de suspicacias, la Junta Electoral del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires oficializó finalmente los padrones para las elecciones internas del próximo 15 de marzo de 2026. Sin embargo, lo que debía ser un trámite burocrático destapó la olla de la discordia: la situación de La Matanza, el distrito electoral más grande del país, ha quedado "sujeta a aprobación judicial", marcando el punto de no retorno en la relación entre el gobernador Axel Kicillof y la conducción partidaria encabezada por Máximo Kirchner.



Según confirmaron fuentes directas de la sede de la calle Matheu a este periodista, la Resolución N°2 de la Junta Electoral —publicada el 23 de enero— detectó una anomalía que encendió todas las alarmas en el camporismo: el volumen de nuevas afiliaciones en La Matanza superó ampliamente el límite del 5% permitido por la Carta Orgánica sin una justificación administrativa clara. Este movimiento, que algunos en el Instituto Patria leen como una maniobra del "axelismo" (en tándem con la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza) para blindar su bastión, ha sido frenado en seco por la Junta, que decidió exhibir esos padrones como "complementarios" y dejar la validación final en manos de la Justicia Electoral.

¿Qué se juega realmente? No son solo nombres en una lista; es el control de la estructura que definirá las candidaturas de 2027. La Cámpora, a través de alfiles como Facundo Tignanelli, busca disputarle el territorio a los barones del conurbano que hoy se alinean, por supervivencia o convicción, detrás de la figura del Gobernador Kicillof.

El cronograma ahora aprieta como un zapato chico. Con la extensión del plazo de observaciones hasta el 29 de enero y el cierre de listas fijado para el 8 de febrero, el margen de negociación es mínimo. En los pasillos de la Gobernación de La Plata se habla de "proscripción encubierta" si se caen las nuevas afiliaciones, mientras que desde la conducción del PJ denuncian la circulación de "padrones truchos" y maniobras irregulares para inflar la base electoral.

La política bonaerense entra en zona de definición. Si no hay acuerdo —y hoy las posturas están más cerca de la ruptura que del consenso—, la interna del 15 de marzo no será una fiesta democrática, sino la medición de fuerzas definitiva para ver quién tiene la lapicera: si la caja y la gestión de Kicillof o el aparato orgánico de Máximo Kirchner. Como siempre en el peronismo, la sangre no llegará al río hasta que se cuente el último aval, pero en La Matanza, el dique ya muestra grietas.


Roman Reynoso 2026

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