Por Román Reynoso para Mundo
Norte
En el marco de un plan
integral de urbanización, el gobierno municipal avanzó sobre 90 cuadras en
diversas localidades. La inversión apunta a descomprimir el tránsito y
revalorizar tanto los cascos céntricos como los barrios periféricos.
El desarrollo de la
infraestructura vial se ha convertido en uno de los ejes centrales de la
gestión municipal en el conurbano bonaerense, donde la conectividad resulta
vital para el crecimiento demográfico y comercial. En este contexto, el Municipio
de Tigre cerró el balance de obras públicas del 2025 con un saldo positivo
en materia de pavimentación: se ejecutaron más de 50.000 metros cuadrados de
asfalto, equivalentes a más de 90 cuadras renovadas a lo largo y ancho del
distrito.
Las obras, enmarcadas dentro
del Plan de Asfaltos, no responden a hechos aislados, sino a una
estrategia de conectividad que busca erradicar las calles de tierra y mejorar
la fluidez en arterias que, con el tiempo, han incrementado su caudal
vehicular. Desde la administración local señalaron que el objetivo primordial
es "continuar mejorando la circulación y garantizar la seguridad de los
peatones", un reclamo histórico de los vecinos en las zonas de mayor
expansión urbana.
Un despliegue federal dentro
del partido
Los trabajos de pavimentación
se distribuyeron de manera estratégica para abarcar tanto zonas residenciales
como corredores comerciales. Las cuadrillas municipales concentraron sus
esfuerzos en localidades clave como Don Torcuato, Los Troncos del Talar,
Benavídez, Ricardo Rojas y Rincón de Milberg.
Este despliegue tiene un doble
impacto. Por un lado, la puesta en valor del espacio público, que
impacta directamente en la cotización inmobiliaria y la calidad de vida
frentista. Por el otro, la optimización de la logística y el transporte en
áreas donde el tejido urbano se ha densificado notablemente en la última
década.
Continuidad de la gestión
El plan de obras públicas se
presenta como un programa continuo. Según fuentes del Palacio Municipal, la
intención es sostener este ritmo de ejecución para seguir "embelleciendo
los barrios y los centros comerciales". La eliminación de baches y la
renovación de la carpeta asfáltica son fundamentales no solo para la estética,
sino para la seguridad vial, reduciendo la tasa de siniestralidad en cruces y
avenidas.
De cara al futuro inmediato, se espera que el Ejecutivo local mantenga la obra pública como motor de la gestión, entendiendo que el asfalto es, a menudo, la primera señal de presencia del Estado en el territorio.
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