Por Román Reynoso para Mundo
Norte
En una jornada marcada por la
movilización directa y el contacto cara a cara con la clase trabajadora, el Sindicato
de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) trasladó su
reclamo contra la reforma laboral al centro neurálgico del transporte porteño.
En la Estación Constitución, referentes del gremio encabezaron un volanteo
masivo para alertar sobre las consecuencias de un proyecto que, denuncian,
busca retrotraer las condiciones laborales a niveles de "esclavitud".
La actividad contó con la
presencia de la plana mayor del sindicato, incluyendo al secretario general Sergio
Escalante y la secretaria general adjunta Paola Benitez. Durante la
mañana, los dirigentes dialogaron con los trabajadores que ingresaban a la
ciudad, detallando los puntos más críticos de la iniciativa oficialista: la
extensión de los períodos de prueba, la facilitación de despidos sin causa, la
eliminación de indemnizaciones y la fragmentación de la negociación colectiva a
través de acuerdos individuales.
"Esto lo frenamos en las
calles, en las fábricas y en las universidades con unidad y organización",
sentenció Escalante. Para el titular del STIA, el diagnóstico es claro: el país
requiere un rumbo opuesto al propuesto por el Ejecutivo Nacional. "Más que
reforma laboral, necesitamos humanizar el capital. Proponemos reducir la
jornada laboral manteniendo el salario, regular el trabajo de plataformas y
cumplir con la Constitución en lo que respecta a la participación de los
trabajadores en las ganancias", amplió el dirigente.
El antecedente Lamb Weston: un
triunfo de la organización
El gremio llega a esta instancia
de protesta nacional con un espaldarazo reciente en el ámbito local. Tras un
intenso conflicto con la firma Lamb Weston, fabricante de papas fritas,
el sindicato logró torcerle el brazo a la patronal en un acuerdo que garantiza
el cobro del 130% de las indemnizaciones, superando ampliamente las
pretensiones iniciales de recorte de la empresa.
Esta victoria, que contó con el respaldo del arco peronista y organizaciones sociales de Vicente López, funciona como el modelo de resistencia que el STIA busca proyectar a escala nacional. "Los sindicatos movilizados somos imparables", concluyó Escalante, enviando un mensaje directo a la Casa Rosada mientras la tensión social por la política económica y la dependencia de los mercados externos continúa en ascenso.
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