Por Román Reynoso para Mundo Norte
El análisis pormenorizado del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026 para el área metropolitana (CABA y Gran Buenos Aires) revela una dinámica de precios con matices particulares. Mientras que el Nivel General en el Gran Buenos Aires registró un 2,8%, situándose una décima por debajo del promedio nacional (2,9%), el impacto en los rubros más sensibles para el bolsillo del vecino bonaerense fue contundente.
El golpe al plato de comida
Al igual que en el resto del
país, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la que más
presionó sobre el índice porteño y del conurbano, con un incremento del 4,5%.
Sin embargo, la mayor preocupación surge al observar la evolución de ciertos
productos frescos en las góndolas del AMBA, donde la estacionalidad y los
costos de logística parecen haber jugado un rol determinante.
Los productos que más subieron en
la región fueron:
- Tomate redondo (kg): un salto crítico del 92,6%.
- Naranja (kg): 30,1% de aumento.
- Papa (kg): 29,6% de incremento.
- Filet de merluza fresco: 12,8%.
Estas cifras exponen una realidad
ineludible: para las familias del AMBA, la percepción de la inflación es mucho
más alta que el número general, dado que los productos de consumo diario son
los que lideran las subas.
Servicios y Otros Rubros
Más allá de la alimentación,
otros sectores mostraron un dinamismo relevante en nuestra región:
1. Restaurantes
y hoteles: Con un 4,0%, reflejando el movimiento turístico y de
esparcimiento propio de la temporada de verano en la Capital y los alrededores.
2. Comunicación:
Registró un 3,6%, impactado por los ajustes en servicios de telefonía e
internet.
3. Vivienda,
agua, electricidad y gas: Los servicios regulados anotaron un 3,1%,
manteniendo una inercia de ajuste constante.
El alivio estacional:
Indumentaria
Un dato que ayudó a contener el
índice general en Buenos Aires fue la fuerte caída en Prendas de vestir y
calzado, que marcó un -0,7%. Este fenómeno responde estrictamente a
las liquidaciones de temporada de verano, un comportamiento cíclico que suele
repetirse en el primer mes del año pero que tiene un efecto meramente
transitorio.
El asado y la carne picada: el
peso de las proteínas en la mesa del AMBA
Para completar el análisis del Índice
de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026, es imperativo poner la
lupa sobre uno de los componentes más sensibles de la canasta básica: las
carnes. En el área del Gran Buenos Aires (GBA), este rubro no solo tiene un
peso estadístico determinante, sino un impacto directo en la economía cotidiana
de nuestras familias.
Radiografía de los cortes en
el GBA
De acuerdo a los datos oficiales
del INDEC procesados para el mes de enero, los cortes de carne vacuna mostraron
una dinámica de subas que, en varios casos, superó el nivel general de
inflación de la región (2,8%):
- Asado: El corte emblemático de los
argentinos alcanzó un precio promedio de $15.942,00 por kilo en el
GBA, lo que representa un incremento mensual del 5,6%.
- Carne picada común: Registró un valor de $8.890,91
por kilo, con una suba del 3,1% respecto a diciembre.
- Nalga y Cuadril: Ambos cortes, fundamentales
para el consumo diario, subieron un 3,3% mensual, alcanzando
precios de $18.998,90 y $18.324,17 respectivamente.
- Paleta: Mostró un incremento del 2,6%,
situándose en los $14.639,01 por kilo.
Otras proteínas y sustitutos
El informe también destaca el
comportamiento de otros productos cárnicos y derivados en las góndolas
bonaerenses:
- Pollo entero: Fue uno de los productos con
mayor presión, saltando un 8,9% en el mes para ubicarse en $4.074,64
por kilo.
- Filet de merluza fresco: Tuó una suba muy
marcada del 12,8%, con un precio promedio de $11.965,02.
- Hamburguesas congeladas: El pack de 4 unidades aumentó un 6,0%, llegando a los $6.382,00.
Análisis de fondo: la carne
frente a la inflación anual
Si comparamos estos valores con
el mismo mes del año anterior, la división Carnes y derivados en el GBA
acumula un alza del 54,7% interanual. Este dato es particularmente
preocupante, ya que se ubica muy por encima de la inflación general interanual
de la región, que fue del 32,7%.
Esto confirma que el acceso a la
proteína animal se ha encarecido en términos reales por encima de otros bienes,
planteando un escenario complejo para el consumo interno en el inicio de este
2026.
Info para el lector de Mundo
Norte
Para el vecino de nuestra zona de cobertura, el 2,8% de enero es un dato que "engaña". Si bien la inflación núcleo parece estar bajo control, el costo de la canasta básica —especialmente en frutas, verduras y proteínas— sigue marchando a un ritmo que duplica o triplica el promedio general. La mirada debe estar puesta en cómo evolucionarán estos precios en febrero, cuando el efecto de las liquidaciones de ropa desaparezca y la presión sobre los alimentos continúe.
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