Por Román Reynoso para Mundo
Norte
La espera terminó y la tercera
fue la vencida. En una jornada donde el cielo de Buenos Aires amenazó con aguar
la fiesta, el sol terminó saliendo simbólicamente para Francisco Cerúndolo.
El porteño se consagró campeón de la vigesimosexta edición del IEB+
Argentina Open tras vencer al italiano Luciano Darderi por 6-4 y
6-2, devolviéndole la alegría al público local que colmó el Court Central
Guillermo Vilas.
El contexto no era sencillo. Tras
las frustraciones de 2021 ante Schwartzman y la del año pasado frente al
brasileño Fonseca, Cerúndolo cargaba con la presión de demostrar su vigencia en
casa. El partido, que enfrentó a los dos máximos favoritos del certamen, se
disputó bajo una humedad agobiante que transformó a la pelota en un proyectil
pesado, exigiendo al máximo el físico de ambos tenistas.
Un dominio de menor a mayor
El primer set fue una batalla de
ajedrez desde el fondo de la cancha. Cerúndolo logró capitalizar un quiebre
quirúrgico para llevarse el parcial por 6-4. Ya en la segunda manga, la
jerarquía del argentino terminó por desbordar a un Darderi que, si bien mostró
destellos del nivel que lo llevó al título en Córdoba hace dos años, no pudo
contener la potencia y la profundidad de los tiros de "Fran".
Con un cierre implacable ganando
los últimos tres juegos, Cerúndolo selló el 6-2 definitivo. El gesto final lo
dijo todo: el desplome sobre el polvo de ladrillo y la emoción contenida de
quien sabe que acaba de saldar su deuda más personal.
El simbolismo de la entrega
En un paso de mando cargado de
mística, fue el propio Diego Schwartzman quien le entregó el tradicional
trofeo del mate. Con este triunfo, Cerúndolo suma el cuarto título ATP
de su carrera y se anota en la historia grande del torneo porteño como uno de
los pocos jugadores en alcanzar tres finales.
Buenos Aires vuelve a sonreír. El Argentina Open tiene, nuevamente, un dueño de casa.
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