Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El tablero de la inteligencia
artificial mundial acaba de sufrir un cimbronazo que ni los más pesimistas en
San Francisco veían venir tan rápido. Según los últimos datos que sacuden a la
industria tecnológica, ChatGPT, la joya de OpenAI que parecía intocable,
ha registrado una caída del 22% en su tráfico web durante las últimas seis
semanas. ¿El responsable? Un competidor que llegó para reclamar su trono: Gemini
3, la más reciente y potente apuesta de Google.
Las cifras son frías pero
contundentes. Un informe de la firma de análisis SimilarWeb revela que
la plataforma de Sam Altman pasó de recibir unas 203 millones de visitas
semanales a 158 millones. Estamos hablando de una sangría de casi 45
millones de visitas en poco más de un mes. Si bien las festividades de fin
de año suelen planchar las métricas de consumo digital, el contraste con su
rival es lo que enciende las alarmas: mientras ChatGPT cae, el tráfico de
Gemini se mantiene estable y ya acapara cerca del 40% de la audiencia que
ostenta su competidor.
Alerta roja en las oficinas de
OpenAI
La situación no ha pasado desapercibida
puertas adentro. Sam Altman, CEO de OpenAI, no anduvo con vueltas y declaró una
situación de "código rojo" en una nota interna dirigida a sus
empleados. La orden es clara: pausar proyectos periféricos y concentrar todos
los cañones en mejorar los productos principales. La compañía sabe que el
margen de error se achica y que la competencia ya no es una promesa, sino una
realidad que les respira en la nuca.
A este escenario complejo se
le suma otro revés para los usuarios: OpenAI confirmó que ChatGPT dejará de
estar disponible en WhatsApp a partir del próximo 15 de enero de 2026.
Este cambio, forzado por nuevas políticas en la API de negocios de la
plataforma de mensajería, obliga a la empresa a redirigir a su comunidad a sus
aplicaciones propias, una jugada arriesgada que podría beneficiar
indirectamente a Meta AI o a otros asistentes integrados.
Gemini 3: la carta ganadora de
Google
Del otro lado del ring, Google
parece haber dado en la tecla con Gemini 3. Esta nueva versión no solo
promete mayor velocidad, sino que integra avances en razonamiento y
multimodalidad que están marcando la diferencia. La clave de su éxito
incipiente radica en la integración: al funcionar de manera nativa con el
ecosistema de Google —Gmail, Calendar, YouTube—, ofrece una solución "todo
en uno" que resulta mucho más atractiva para el usuario común que tener
que navegar entre distintas pestañas.
La batalla por la supremacía de la inteligencia artificial generativa ha entrado en una fase crítica. Lo que antes era un monólogo de OpenAI, hoy es una guerra abierta donde Google, con su inmensa infraestructura y su nuevo modelo Gemini 3, está demostrando que en tecnología nadie tiene el puesto asegurado.
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