Por Román Reynoso para Mundo
Norte
El debate sobre la educación
en la Provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo con la aparición de "La
transformación cultural del sistema educativo", de Gastón Bruno. El
autor, con experiencia previa en la gestión pública, lanza una propuesta que se
alinea con el espíritu de época: la reforma estructural bajo una óptica
libertaria. Sin embargo, el texto camina por una delgada línea entre el diseño
de políticas públicas y la narrativa partidaria.
Los pilares de la propuesta:
¿Qué propone el plan?
El esquema de Bruno se asienta
sobre la premisa de que el sistema actual está agotado y que la solución no es
presupuestaria, sino cultural. Aquí, los puntos que podrían considerarse
fortalezas desde una mirada de modernización:
- Autonomía y Descentralización:
El plan propone romper con la verticalidad asfixiante de la Dirección
General de Cultura y Educación. La idea de otorgar mayor poder de decisión
a los directivos de escuelas permitiría adaptar la enseñanza a la
idiosincrasia de cada localidad, eliminando la burocracia que hoy demora
hasta el reemplazo de un vidrio.
- Enfoque en Resultados:
Bruno fundamenta la necesidad de evaluar no solo a los alumnos, sino al
sistema en su conjunto. La transparencia de datos y la competencia por
calidad educativa son ejes que buscan sacar a la educación bonaerense de
la medianía estadística.
- Libertad de Elección:
Se busca que la oferta educativa sea diversa, permitiendo que la
innovación pedagógica no sea una excepción de las escuelas privadas, sino
una norma del sistema.
El choque con la realidad: Lo
impracticable
Pese a la elegancia teórica,
el plan enfrenta obstáculos que parecen insalvables en el corto y mediano
plazo:
- La Resistencia Gremial:
El sistema educativo bonaerense es el más grande del país y está
fuertemente sindicalizado. Una reforma de esta magnitud, que cuestiona el
estatuto del docente y la estabilidad, es impracticable sin un acuerdo
político que hoy no existe. La causa es simple: el poder de veto de los
gremios puede paralizar la provincia.
- La Brecha de Infraestructura: Hablar de "reforma cultural" en escuelas que no tienen gas o conectividad básica resulta, cuanto menos, ambicioso. La propuesta parece ignorar que la estructura física es el continente necesario para cualquier contenido pedagógico.
Uno de los puntos más
controvertidos es la intención declarada de "despolitizar" el
sistema educativo. Aquí surge una contradicción semántica y visual evidente —un
oxímoron en toda regla—.
El libro se presenta con una
estética "violeta", color que hoy en Argentina es una marca
registrada de La Libertad Avanza. Si a esto le sumamos el prólogo de Sebastián
Pareja, principal armador político de Javier Milei en territorio
bonaerense, el mensaje es confuso. Intentar extraer la política de las aulas
utilizando las herramientas de la política partidaria es, en sí mismo, un acto
político. El lector se encuentra ante una paradoja: se critica "el adoctrinamiento"
del pasado usando los símbolos de la identidad del presente.
Análisis técnico: ¿Ideas
profundas o páginas estiradas?
Desde una perspectiva
estrictamente periodística y editorial, la escritura de Bruno adolece de una redundancia
cíclica. Existe una tendencia a "estirar" conceptos que podrían
resolverse en un párrafo para ocupar capítulos enteros.
El texto abusa de
adjetivaciones pomposas sobre la "libertad" y la
"transformación", pero muchas veces flaquea en el cómo
concreto. La sensación que queda es la de una idea de 50 páginas expandida para
alcanzar el formato de libro. Esa falta de síntesis técnica le quita
rigurosidad y lo acerca más al terreno del ensayo de opinión que al de un plan
de gobierno ejecutable.
La brecha social: Educar con
el estómago vacío
Quizás el punto más cínico del
análisis es la transferencia de la responsabilidad educativa exclusivamente a
las familias. Bruno sostiene que la familia debe ser el eje central del
proceso. Sin embargo, en una provincia donde los índices de indigencia y pobreza
infantil en el Conurbano son alarmantes, esta premisa se desmorona.
¿Cómo se le pide a una familia
que sea el soporte académico de su hijo cuando no puede garantizarle un plato
de comida? La educación requiere una base de bienestar que el Estado,
en todos sus niveles, ha fallado en proveer. Delegar la responsabilidad en
hogares desarticulados por la crisis económica no es "dar libertad",
es, en muchos casos, institucionalizar el abandono.
¿Plan o Panfleto?
A modo de cierre, "La
transformación cultural del sistema educativo" se percibe más como un panfleto
partidario de alta gama que como un plan de reforma técnica. Los argumentos
están condicionados por la necesidad de validación política ante el referente
del espacio (Pareja) y el electorado propio.
Aunque contiene diagnósticos
acertados sobre la decadencia del sistema actual, su solución parece redactada
desde un escritorio alejado de la realidad de los barrios donde el hambre llega
antes que los libros. Es una pieza de comunicación política efectiva, pero como
manual de gestión, deja más dudas que certezas.
Así lo cree este periodista,
luego de leer y releer el libro, seguramente cuando pondero lo bueno me dirán “mileísta”
y cuando lo critico recibiré el mote de “kirchnerista” …
Pero en Mundo Norte no militamos personas, analizamos hechos. Si la realidad coincide con una idea del gobierno, se informa. Si la realidad choca con un plan oficial, se advierte. La grieta es para los fanáticos; la rigurosidad es para los ciudadanos que quieren entender dónde viven.
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