Por Román Reynoso para Mundo Norte.
El Partido Justicialista de la
Provincia de Buenos Aires ha oficializado su nueva estructura de conducción
en un momento que definen como "decisivo" para la historia política
argentina. A través de un extenso comunicado emitido tras la presentación de la
lista de unidad, el peronismo bonaerense ratificó que el gobernador Axel
Kicillof asumirá la presidencia del partido, secundado por la
vicegobernadora Verónica Magario.
El documento no solo presenta a las
nuevas autoridades, sino que funciona como una plataforma de resistencia y
propuesta frente a las políticas de la administración nacional. El texto
describe un escenario de "ajuste brutal" y "desintegración
social", posicionando a la provincia de Buenos Aires como el principal
"dique de contención" contra el modelo impulsado por el presidente Javier
Milei.
Un esquema de poder con equilibrio
territorial
La conformación de la lista refleja
un intento de cohesión interna, integrando a diversos sectores del movimiento.
La estructura jerárquica queda definida de la siguiente manera:
- Presidente: Axel Kicillof
- Vicepresidenta 1a:
Verónica Magario
- Vicepresidente 2do:
Federico Otermín (Lomas de Zamora)
- Secretario General:
Mariano Cascallares (Almirante Brown)
- Presidente del Congreso:
Máximo Kirchner
- Presidente de la Junta Electoral:
Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas)
El factor judicial y la defensa de
Cristina Kirchner
Uno de los puntos más salientes del
comunicado es el repudio absoluto a la condena y detención de Cristina
Fernández de Kirchner. El PJ bonaerense califica este proceso como una
"injusta condena" enmarcada en un clima de "persecución política
y ataque sistemático a las instituciones de la democracia". Esta
ratificación de lealtad a la figura de la exmandataria es central en la
narrativa de la nueva conducción, que busca amalgamar la gestión provincial con
la defensa política de sus líderes.
Análisis: El PJ bonaerense se
reorganiza para 2027
Bajo la nueva conducción de
Kicillof, el partido busca trascender el rol de "escudo" para
convertirse en una "alternativa de esperanza". El comunicado enfatiza
que la victoria electoral obtenida en septiembre pasado debe proyectarse nacionalmente.
Con el apoyo explícito de los intendentes, el peronismo provincial intenta
blindar la gestión bonaerense frente a la deserción del Estado nacional en
áreas clave como salud, educación y obra pública.
El desafío para esta nueva etapa será transformar la resistencia en un proyecto nacional que logre sintetizar las demandas de una sociedad golpeada por la crisis económica, manteniendo la unidad entre los sectores que responden al Instituto Patria y los jefes territoriales del conurbano.
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